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miércoles, 18 de marzo de 2026

Atardecer invernal en el Moncayo.

Miércoles 18 de marzo de 2026.

Atardecer invernal en el Moncayo.


Improvisada ascensión vespertina al Moncayo desde Cueva de Agreda a ver atardecer. Ascensión nº 52 a esta querida cima. Me sorprendió la cantidad de nieve que había, casi estaba para esquís. Preciosas luces que compensaron el esfuerzo de abrir huella sobre nieve blanda.





Salgo del curro y llego a casa más tarde de lo normal, pero veo el Moncayo desde la terraza bien nevado, y sin pensarlo, me cambio de ropa y sin comer salgo para allá. No sabía si salir en zapatillas, con botas o con esquís. Es cierto que sabía que este año se ha subido y esquiado por bastante gente, pero me ha engañado tantas veces, que al final por el horario, descarto llevar esquís.

Veo el Moncayo desde la terraza y me animo.

Un rato después estoy por allí. Este arroyo nunca lo había visto con agua.


Son las 5 de la tarde cuando arranco del pueblo de Cueva de Ágreda. Hay mas nieve de lo que pensaba, descarto totalmente zapatillas y me pongo botas de verdad. Me hecho crampones y piolet, aunque luego no serán necesarios. Por ruta conocida, inicio el camino por la pista. Hace una tarde espléndida, el arroyo baja como nunca de agua, de hecho, por la misma pista hay que cruzar una torrentera que nunca había visto con agua, y menos con este caudal.

Disfruto del momento, que bien haberme animado. Temperatura agradable, en manga corta, sin aire y al sol es un deleite para los sentidos. Subo por la senda y al poco empieza a haber nieve, pero se esquiva relativamente bien, pero desde pasado el resto del avión, la nieve es continua. 

¡Qué placer de tarde!

Baja alegre el río.

Arranco la senda con nieve cerquita.

Desde el Manantial es continua.

Dudé si subir por la normal por el barranco.

Finalmente voy hacia el collado de Castilla sobre buena nieve.

Por aquí me hundo bastante.


Dudo, pero al final me dirijo hacia el collado de Castilla. La nieve esta blanda, y la huella que sigo no me sirve de nada, me hundo un montón, además es de las que duelen, porque te hundes dos veces, al pisar y cuando echas más peso. Hay un tramo infernal, el que discurre sobre las jaras y arbustos cubiertos en los que me hundo hasta abajo. Pasado un tramo parece que la cosa mejora un poco, pero no dura mucho, y me vuelvo a hundir sin piedad. Vaya faena que no cogí las polainas.

Como esto siga así hasta arriba empiezo a valorar la retirada. Hace calor, la nieve esta muy blanda y es un poco suplicio. Pero una vez llego al collado, el aire fresco hace que la nieve no esté tan blanda, y aunque me sigo hundiendo y toca abrir huella nueva, es dentro de lo razonable. Empiezo a coger ritmo, mientras veo que una nube puede importunarme el atardecer, confío que no se vele después del esfuerzo del tramo inferior.


Sufro hasta alcanzar el collado, me tiro más directo para arriba.

Hubo que ganarse la cima.


Son las 7 de la tarde cuando alcanzo la cima, aún quedan 25 minutos hasta el atardecer, me abrigo y espero paciente. Nada que ver con el frío de las dos últimas veces, en diciembre pasado o el gélido y horrible momento cimero de hace dos años. Hace aire, que no quiero engañar a nadie, hace frío, pero es "tolerable".

Veo que el sol pasará por debajo de la nube y tendré un buen atardecer. Un bocado y a disfrutar del momento. Fue breve pero intenso, ratos de los que justifican hacer estos esfuerzos inútiles e incomprensibles para la mayoría de los mortales salvo para los que llevamos la "pedrada de la montaña" en la cabeza.

Llego con tiempo de ver salir el sol por debajo de la nube.

Estos instantes compensan el esfuerzo.



Incluso con un poco de aire, se puede disfrutar de la cima.

Hielo quebradizo.


Esto justifica estar aquí arriba aunque luego toque bajar de noche.



Tan contento, me bajo antes de que oscurezca del todo. Bajo tranquilamente con una sonrisa de satisfacción. Todo sin contratiempos. A la luz del frontal. A las 8:40, tras poco más de una hora de rápido descenso, alcanzo el coche y me voy feliz para casa. 


Empiezo a bajar en cuanto se pone el sol.




Casi de noche ya cuando paso el tramo de nieve mas incómodo.







* Últimas ascensiones al Moncayo:

domingo, 8 de marzo de 2026

Otra jornada por Paules: Rasón, Peñas Blancas, Llanos de la Sierra.

Domingo 8 de marzo de 2026.

Otra jornada por Paules: Rasón, Peñas Claras, Llanos de la Sierra.


Sabemos que ha vuelto a nevar, y aunque no dan una meteo muy esperanzadora subimos a ver qué encontramos. Aunque tenemos ratos de niebla, el día acompaña incluso más de lo esperado y podemos dar una bonita vuelta y descubrir el descenso directo del Rasón como una muy buena opción.

Subiendo al Peñas blancas entre sol y nieblas.



A la cita acudimos Jaime, Guille, Domingo y yo. Subimos por la pista de Paules hasta la curva pronunciada (han limpiado con máquina hasta allí, la pista sigue con nieve aunque en el bosque ha desaparecido). Salimos porteando por el bosque y buscando un guante que perdí el domingo anterior. Pronto calzamos esquís y subimos más directos hacia el Rasón, aunque la niebla nos deja con poca visibilidad, vamos subiendo cómodamente y guardamos el recorrido para la bajada. 




Una vez arriba del Rasón, quitamos pieles y nos tiramos hacia la laguna de la Culebra. Bajamos hasta el llano y ponemos pieles de nuevo. En el collado, nos tiramos hacia el río Urbión valle abajo. La niebla nos "estropea" ese descenso que hacemos sin ver el relieve. De allí subimos al Peñas Blancas, yo tengo un problema con las focas, y mis compañeros se tiran para abajo aprovechando un claro, yo subo con más calma y me acerco a ver el Corredor de las Tablas de la Ley. Me asomo a impresiona ver el aspecto invernal, casi patagónico que tiene el corredor, estucado de nieve. Habrá que ir este invierno (Lo hice 15 días después). 

De allí vuelvo a bajar hacia el Duero en busca de mis compañeros. Minetras voy bajando veo que ellos ya están subiendo hacia el Llanos de la Sierra. Yo aún me entretengo con unos arandinos veteranos con los que me cruzo. Cojo agua, pongo pieles y la "directa" hacia el Llanos de la Sierra. Subo a toda máquina para alcanzarlos en su transición. 

Quitamos pieles y nos tiramos ladera abajo hacia el collado, pero aún bajamos un poco más, para finalmente, poner focas y subir al Rasón. Desde allí hacemos la última bajada sobre nieve excelente. Nos gustó mucha esta ruta, y apurando llegamos bastante abajo. Nos toca portear menos de 10 minutos al coche.

Subimos al máximo la pista.

Porteo de 10 minutos.

Nos metemos entre niebla.

Duró poco el tramo entre nieblas.

Coletazos de invierno severo.


Alcanzando la cima del Rasón.


Por un instante vemos Urbión.

Subiendo por la Laguna de Culebras.



Duelo de transiciones.

El sol se burla de nosotros, nuestras huellas se trazaron entre densa niebla.

Subiendo a Peñas Claras.

El Llanos de la Sierra espera paciente su turno.

En el Rasón vemos a Carlos Molina que han subido con raquetas.

Un buen grupo de regreso de Urbión.

Me asomo  a ver el corredor Tablas de la Ley.


Aspecto patagónico de la salida del corredor.

Urbión al fondo.


Buena nevada acumulada tenemos todavía.

De camino al Llanos.

Bajando del Llanos. La jornada aguantó mejor de lo esperado.




Jornada muy bien aprovechada. 4h para algo menos de 1000 metros de desnivel.
Aunque no se grabó del todo bien, trazado del recorrido.